sábado, 15 de octubre de 2016

Nos volveremos a ver.

¿Y sabes?
Quizás no fue así como pensabamos que iban a salir las cosas, quizás no fue esta la manera, quizás es cosa del destino no poder volverte a ver o quizás también fue culpa nuestra.

No se como decirte desde aqui que esta no era mi intención, que en mis versos no tenía pensado tener que escribir como echarte de menos, que a lo mejor no nos mantuvimos fuertes y ahora después de todo, el tiempo y la distancia han hecho su trabajo. No se como decirtelo...

No se como decirte que te quiero,
que daria mi existencia por volverte a ver, que el cantar de un ruiseñor aún no lo he escuchado por que pensaba hacerlo contigo, aunque entendí que no hay mejor sonido que el de tu voz.

Y sabes qué, hoy la sigo escuchando. Hoy aún escucho tu voz y me dice que volverás, que mis brazos están vacíos sin ti, que mis risas no son iguales y que mi suerte desapareció incluso después de encontrarme varios tréboles de cuatro hojas. No se ya ni quién soy, no se ni siquiera si me reconocerás cuando nos volvamos a ver, no se si desde tu partida mi corazón dejó de latir a la vez.
No lo sé porqué, no se vivir sin ti.

Pero te digo que quiero que seas feliz, que todos los caminos llegan a Roma y tu eres Roma para mi asi que voy a seguir cada intuición de mi corazón para llegar a ti por que no puedo soportar ni un segundo más sin escucharte decir mi nombre.

Aún nos queda un tiempo para volvernos a abrazar mientras tanto querré y abrazaré en vida de la manera que me has enseñado desde alli arriba.

Para ti.
Por ser el motivo que me guía.
Te quiero abuela.

miércoles, 5 de octubre de 2016

"El último baile"

Bailé,
bailé toda la noche para que esa noche no acabara.
Le  dije al alba,
'no salgas'
haz que la noche perdure.

Bailé en sus labios,
en su cama
y en cada esquina de su casa.

Bailé como nunca habían bailado,
en sus ojos.
Disfruté del que sabia que era
el último baile.

Movía despacio cada parte de mi cuerpo,
lento,
tan lento,
que parecía que el tiempo
pasaba más rápido.
Irónico.

Sin darme cuenta el alba comenzó
con ello salía el sol.
Su rostro ya estaba cansado,
ya,
no habían más bailes.
Dos besos y para casa.

Pequeña la vida,
por dura que sea aunque jode,
enseña.

Ya no volverás a agarrar sus manos
para poneros a bailar bajo la lluvia
pero tranquila,
ya vendrá otro que te enseñará a bailar mejor
y te hará sentir en un simple baile
el vocablo del amor.