Hoy quiero escribirte a ti,
al anciano que me sonrie al cederle el sitio en la línea 24, o al niño que disimuladamente me mira para que le pregunte qué tal le ha ido el día.
A la mujer embaraza a la cual yo miro con admiración por que traerá al mundo al mismo niño que me encontraré cuatro años más tarde en el mismo banco de la estación. Al mendigo al que yo miro con ilusión por que un día fue alguien, hoy es alguien y mañana triunfará más que el político al cual miro con desprecio y repugnancia,
él por el contrario o a su favor me mira como si fuera el titiritero de mi vida y yo su titere iluso.
Hoy quiero escribir,
por que me apetece,
por que quiero.
Quiero escribirte a ti,
al hombre que se queda parado en su moto mientrás voy por el paso de cebra acelerando mi paso por que está el semáforo en rojo y yo me estoy fijando en la sonrisa que se esconde debajo de su casco. Al que va observando el mundo al compás de la música que suena en sus auriculares y que yo misma puedo notar solo con mirarle. A la imponente chica que siempre sale a fumar en la hora del descanso y que es observada por miles de mujeres en un solo instante.
A ti, al que hoy me lee y yo casi ni conozco,
o al que un día conocí y hoy ni reconozco.
A ti, que hoy has venido aqui y me has cantado una canción de mi grupo favorito,
o al que una vez me regaló un ramo de flores medio marchito,
al que me hizo daño y al que me sonrió, a cada mujer y a cada hombre,
a cada arma y a cada flor,
hoy te escribo a ti,
mundo,
por ser el único que sabe llevar el son.
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