Era un arma seductora ante los ojos de los hombres,
una bala perdida en un garito a las afueras de la ciudad que bailaba locamente con una canción de Pereza, era la musa de algún poeta que ya muerto, seguía escribiendo sobre ella.
También,
era un cohete disparado hacia la luna,
que al llegar a la atmósfera se hizo a pedazos,
una chica que firme ante los ojos de su madre se destrozaba el pelo cuando se emborrachaba al salir de fiesta y volvía con los tacones en la mano.
La típica niña de papá deseando vivir sola y llorando por las noches por que no queria crecer más, como el cuento de Petter Pan, una niña perdida que es atrapada por el peor pirata, pero sin ningun héroe que la pudiera salvar.
Era lo que la gente conocia como una niña tímida aunque creo que no tenía nada de tímida, por que cuando estaba con él no dejaba de morderse los labios para no quitarle la ropa a bocados, era ella, mujer de pocos hombres por que nadie podía conquistar un corazón que ya roto, se había convertido totalmente frio, pero de vez en cuando llegaba uno que la enamoraba por completo y aunque le costará, convertía su corazón en algo cálido y un tanto perfecto.
Es triste, por que ella ya no es ella,
ahora ni siquiera se le ven los dientes, bien sea para sonreir o para darle un bocado de esos que le dejaban la carne roja, tan roja como la falda que se puso el último dia que lo vio,
ahora,
ya no es ella por que alguien le robo el alma y le dejó tan vacia que ya ni si quiera puedo hacer un poema sobre ella.
Desde aquí,
yo le pido que vuelva,
la vida es más dificil sin ella y las faldas ya no vuelan desmadradas en mitad de la mejor discoteca de la ciudad.
Te echo de menos pero te entiendo.
La culpa de todo, la tiene aquel que te disparó en la sien.