Te quiero en un momento como no he querido a nadie en una vida,
por eso hasta yo desconfio de mí.
Perversa, manipuladora e inconsciente niña,
¿cómo voy a quererte más si aún no se si he querido en una vida?
Deja de tocar las nubes,
prueba que tocar tierra no es tocar fondo aunque sigue siendo parte del infierno y podrás acabar ardiendo de todos modos.
Mira que te dije que dejaras de ser tan traviesa, que dejaras de jugar con la flecha de cupido por que pese a que se trate de cupido y se trate de amor, también se trata de una flecha y del dolor que puede causar clavada en tu corazón.
Tampoco sufras de más por que aún puedes quitarte los tacones, el sujetador a media noche, quitarte hasta las bragas si hace falta para ponerte a bailar, incluso en una cama.
No hace falta tenerte atada más tiempo, se libre, sientete un león rugiendo en mitad de una sabana,
siéntete tú,
haciendo temblar Alicante, Madrid o Barcelona,
siéntete tú,
la misma que hace un tiempo aún sonreia,
la misma chica impuntual que caminaba por la rambla buscando aquella tarde en el banco de siempre, con un cigarro en la mano izquierda y un beso en la comisura del lado derecho.
Siéntete aquella que aún con las ojeras a punto de tocarle los pies podía seguir bailando día tras día,
noche tras noche.
Siéntete aquella a la que yo aqui sentado aún siento,
esa que hacia moverse en mitad de la pista a todo aquel que prefería tomarse el cubata en la barra del bar,
aquella de la cual me enamoré y a la cual yo mismo destrocé,
nunca hablo de mi por que te hice daño y ahí me perdí,
te pido que vuelvas [no conmigo pero si...]
a ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario