Tú la mirabas a ella
como el suicida mira hacia abajo,
antes de lanzarse al vacio,
sabiendo que difícilmente sobrevivirá a la caida.
La mirabas,
como la musa de tus versos,
o de tus besos.
Como los kilómetros del mar,
que parecen tener fin,
pero cuando te pones a nadar no lo encuentras por que es infinito.
La mirabas,
como un creyente ve a Dios y un supersticioso,
ve la mala suerte en un gato negro.
La mirabas como lo bueno y como lo malo,
como el fuego que quema
Y el agua que fría,
puede curarte un poco la herida.
Simplemente la mirabas,
como una madre mira a su hijo sabiendo que se irá de casa,
la mirabas despidiendote siempre de ella por que quizás nunca
quisiste quedarte. [A su lado]
Siempre has sido de esos que dejan marca pero lejos de casa,
de los que se confían en que a la vuelta todo seguirá igual,
de los ilusos que se enamoran en silencio.
Eras de ella y ni si quiera te diste cuenta, hasta que notaste su ausencia en cada noche, y te acostabas pensando que quizás estaríais mirando a la misma vez la luna.
La mirabas,
la miras,
como la dueña de todo lo que un día pensaste que siempre sería tuyo.
Hasta que entendiste que a la larga, tu corazón acabaría siendo totalmente suyo.
Muy bonito Andrea, sigue así
ResponderEliminarAnd cada vez escribes mejor, sigue así, que cada vez te sigue más gente, un beso!
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