Dejad fluir, dejad ir, dejad vivir.
Definiría las relaciones del tipo que sea de esta manera.
Hace un tiempo leí que la mayoría de nosotros nos aferramos a que las amistades deben ser a largo plazo.
Nos hacemos a la idea de que una persona cuando se vuelve importante en nuestra vida, debe estar el máximo tiempo posible hasta el punto de alargar lo que quizás hacia tiempo que ya no se daba.
Luchamos por un constante tira y afloja, en vibrar siempre en el mismo sitio, con las mismas personas y las mismas conexiones.
Ser siempre nosotros en un mismo lugar, en un mismo momento.
Pero no, la vida no se trata de eso, va más allá, la vida son momentos y no un único momento, sino momentos.
No podemos hacer fluir lo que ya no fluye, ni aferrar lo que ya no vibra al mismo tiempo que nosotros, tampoco podemos hacer que esa vibración sea eterna, ni que compartamos siempre una misma energía.
Hay veces, que toca separar vínculos, alejarse y vibrar en otros momentos, en otros instantes y en otras personas.
También hay otra veces que por alargar rompemos de cuajo con lo que un día nos hizo verdaderamente feliz.
Rompemos de la peor forma posible solo por el hecho de haber alargado un momento, un momento que hacia tiempo que ya no era.
Os doy un consejo, yo que no tomo ni uno.
Vivid, vivid mucho y bien.
Dejad ir y dejad venir.
Dejad de aferraros y aprended a valorar los momentos, a vivirlos al máximo y a no hacerlos durar más de lo que deben.
Aconsejable escuchar con auriculares.
ResponderEliminar