Era como ir a contracorriente,
un querer y no poder que perseguía cada acto que hacia,
hacia él.
Pretendía ser alguien especial,
que se enamorara de mi,
que solo quisiera que yo fuera su acompañante en este
viaje
y que juntos,
esto,
no acabara nunca.
Pero no,
el prefirió quererse a él y no querer a nadie,
y yo preferí odiarme,
más de lo que nunca él,
podrá amarme.
Y así eramos,
dos cuerpo destinados a no ser.
En realidad,
creo que me quiso.
Pero sintió miedo por que nunca,
literalmente,
nunca,
se había enamorado.
Así que fácil,
mejor decir adiós que quedare a vivir a mi lado.
No sé,
quizás no quiso hacerme daño,
así mejor,
porque nunca ví en sus ojos el suficiente amor
como para entregarle
mi corazón.
Escrito el 20-10-2016 y con el corazón roto.
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