Hay veces que hay que parar,
volver atrás,
coger carrerilla
y continuar.
Como cuando quieres repetir la mejor parte de tu canción favorita,
o como cuando te quedas dormida justo en el final de la película.
Ahí, todo es tan fácil como parar,
retroceder
y disfrutar.
Así debería ser la vida cuando estemos apunto de estallar,
cuando no nos encontremos,
cuando necesitemos gritar.
Así debería ser la vida,
cuando el mundo esté dado la vuelta
y haya dejado de girar.
Cuando estemos perdidos en busca de otro planeta al que habitar.

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